Miedo a Enfermar

   El miedo a enfermar es el malestar generado por la creencia de que tenemos o que tendremos en un futuro un enfermedad grave o terminal. En muchos casos esta enfermedad es el cáncer, pero pueden ser otras. Esta creencia genera mucho malestar en la persona, llegando a afectarla en su capacidad para hacer una vida normal.

   La ansiedad por enfermar surge de unas creencias o “supuestos” que vamos adquiriendo en nuestra infancia y que se disparan tras un incidente crítico, como puede ser la muerte de un ser querido, o un momento de crisis laboral o de pareja que nos genera mucho malestar. Estas creencias son por ejemplo “los síntomas corporales son una señal de que algo va mal, debería poder encontrar siempre una explicación a mis síntomas”.

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   Las creencias disfuncionales disparan los pensamientos automáticos negativos. Un ejemplo de pensamiento automático negativo sería “Podría tener un tumor cerebral” “no le dije al médico que he perdido algo de peso” “Puede ser demasiado tarde”

   Las consecuencias de este miedo se manifiestan con comportamientos como autoinspecciones para ver si ha salido un bulto, búsqueda de información en internet, visitas frecuentes al médico para hacerse chequeos, preocupación constante por la enfermedad, observación de los cambios corporales, y focalización de la atención en el cuerpo. Esto genera en la persona ansiedad, depresión, y alteraciones del sueño y del apetito.

   El miedo a enfermar genera mucho malestar y puede volverse crónico si no se realiza una intervención lo antes posible. Para combatirla se utilizan técnicas de eficacia probada como la exposición la psicoeducación y la reestructuración cognitiva. Llámanos, podemos ayudarte Contacto

Crisis de Ansiedad y Agorafobia en la Adolescencia

  Los ataques de ansiedad ocurren cuando hay un incremento muy rápido e intenso de ansiedad que resulta sumamente desagradable para la persona. Se puede sentir malestar, ahogos, palpitaciones, mareos, desmayos, sudoración, temblores, náuseas y hormigueo.

 Además en ocasiones la excesiva ansiedad puede producir sensación de despersonalización (sentir como que estoy fuera de mi cuerpo) o desrealización (sentir que no estoy ahí). Durante los ataques el miedo a morir y el miedo a volverse loco pueden aparecer.

   En el caso de los adolescentes los periodos de exámenes son un momento en el que hay mayor vulnerabilidad para que ocurra un ataque de ansiedad. Por ello es importante tratar de prevenir que ocurran. Además, haber padecido ansiedad de separación en la infancia es un factor de vulnerabilidad para tener crisis de pánico en la vida adulta, por lo que debemos estar atentos a los signos que indican un aumento de ansiedad en nuestros hijos.

  Los ataques de ansiedad suelen ser inesperados al principio, aunque según pasa el tiempo se van asociando a un lugar o situación como puede ser el coche, el metro, los aviones, los ascensores etc. Cuando esto ocurre decimos que existe ataque de ansiedad con agorafobia. La agorafobia es el miedo a tener los síntomas de ansiedad o similares en lugares públicos o de los que es difícil escapar. Por ejemplo, la agorafobia puede ser miedo a desmayarse en el dentista o en la cola del cine, sitios donde huir es complicado.

   La manera de vencer la ansiedad es a través de la psicoeducación, del afrontamiento de los lugares o situaciones donde aparece la ansiedad, y mediante el cambio de nuestra forma de interpretar y pensar sobre ciertas situaciones que nos ocurren. Para ello es necesario paciencia, esfuerzo y ayuda terapéutica.

  Superar la ansiedad es posible. Contacta con nosotros. Te ayudaremos Contacto

 

Miedo a Volar

El miedo a volar es un miedo que sufren muchas personas, pero ¿por qué?

  El miedo a volar se adquiere por varios factores. En primer lugar el ser humano no nace para volar. Esto hace que no estemos acostumbrados a las sensaciones que se producen en el aire, y que las malinterpretemos o magnifiquemos.

  Además el ser humano tiende a buscar una explicación para todo, y a veces no disponemos de los conocimientos suficientes para entender todos los factores que se ponen en marcha en un avión.

  Otro factor que influye a la hora de adquirir el miedo a volar es la tendencia innata que tenemos para juzgar la frecuencia de un suceso por cómo de fácil nos vienen ejemplos de tal suceso a nuestra mente. Es decir, si pensamos en volar enseguida nos viene el recuerdo de un accidente aéreo, y nuestra mente  sobreestima su probabilidad. Otro ejemplo sería cuando concluimos que fumar no será tan malo porque nuestro abuelo fumaba como una chimenea y vivió 100 años. El resultado es que los sucesos más mediáticos y fácilmente recordables cobran una importancia desproporcionada. En este sentido tanto los medios de comunicación como las películas influyen en la facilidad con la que nos vienen a la mente ejemplos de accidentes aéreos.

  Las estadísticas confirman constantemente que el avión es el medio de transporte más seguro. Entonces ¿por qué seguimos teniendo miedo? En parte es porque existe una gran diferencia entre saber que algo es seguro y sentirlo de tal forma. Aunque las estadísticas muestran de manera objetiva que volar es seguro, es muy complicado que la persona l considere los aviones como seguros si tiene pensamientos tan negativos respecto a ello, por muchas estadísticos que le muestren.

  Por otro lado tendemos a recordar mejor y damos más importancia a  las emociones que a los datos, por ello recordamos con más facilidad los momentos vividos que la fecha en la que ocurrieron. Por ello es más fácil recordar un accidente comentado en los medios de comunicación que los datos de una estadística.

¿Cómo superamos el miedo a volar?

  Para superara el miedo a volar debemos de afrontarlo, teniendo antes ciertos conocimientos sobre aviación y psicología. En primer lugar debemos entender que lo que nos produce miedo no es el avión sino los pensamientos que nos surgen cuando nos subimos a uno. Por lo tanto no es cuestión de evitar volar, sino de evitar pensar lo que solemos pensar cuando cogemos un avión. Se trata de cambiar los pensamientos catastrofista por unos más realista, más acordes con el riesgo tan sumamente pequeño que conlleva volar. También es importante no exponernos a noticias sensacionalistas que a menudo son inexactas, suelen contener errores   especulaciones, lo cual genera ansiedad.

  Lo más importante para superar el miedo a volar es volando. No todos los vuelos son iguales, por eso es importante comenzar con vuelos que nos generen menos miedo y nos parezcan más fáciles de afrontar, para luego subir poco a poco de nivel, afrontando los que parecían más complicados. Para entonces igual ya no nos lo parecen tanto.

  En definitiva, el miedo a volar es emocional, no racional, y la manera que tenemos para vencerlo es informarnos y afrontarlo cogiendo vuelos y desconfirmando nuestras creencias irracionales respecto a los aviones.

Miedo a Conducir

amaxofobia

  Conducir puede ser divertido para unos pero muy estresante para otros. Hay conductores que sufren ansiedad o incluso ataques de pánico cuando se ponen al volante o piensan que tienen que hacerlo. Es lo que se conoce como amaxofobia o ‘fobia a conducir’.

 Los miedos surgen por experiencia directa, o porque alguien nos cuenta que algo es peligroso.  Esto hace que por ejemplo las noticias influyen mucho en nuestros miedos, ya que si oímos que ha habido un accidente de tráfico tendemos a “aprender” que ir en coche es peligroso. Sin embargo esto es perjudicial en el caso del miedo excesivo o de las fobias, ya que a veces podemos coger miedo a algo muy seguro solo porque nos acordamos de un accidente que hubo. Hay miles de desplazamientos al día, y sin embargo al pensar en conducir solo nos vienen a la mente imágenes de accidentes. Esto hace que sintamos que conducir es más peligroso de lo que realmente es.

  Es decir,el miedo se genera en parte por la tendencia que tenemos para juzgar la frecuencia de un suceso por cómo de fácil nos vienen ejemplos de tal suceso a nuestra mente.

 En general los afectados se pueden clasificar en tres grupos: los que abandonan la conducción tras los dos primeros años con el carnet de conducir; los conductores habituales con experiencia y que empiezan a sentir ansiedad; y los conductores que han sufrido alguna experiencia traumática.

  El miedo viene producido no solo por la sobreestimación de la probabilidad de tener un accidente, sino también por la sensación de encontrarte mientras conduces en una situación de la que es difícil escapar.  Es decir, en ciertas personas el miedo a conducir se relaciona con la agorafobia, y lo que genera ansiedad no es la conducción como tal sino el verse atrapado.

¿Cómo podemos superar el miedo a conducir?

   En primer lugar debemos entender que lo que nos produce miedo no es el coche sino los pensamientos que nos surgen cuando conducimos. Por lo tanto no es cuestión de evitar el coche, sino de evitar pensar lo que solemos pensar cuando estamos en uno. Se trata de cambiar los pensamientos catastrofista por unos más realista.

  Lo más importante para superar el miedo es enfrentándolo. Es importante comenzar conduciendo por trayectos que nos generen menos miedo y nos parezcan más fáciles de afrontar, para luego subir poco a poco de nivel, afrontando los que parecían más complicados. Para entonces igual ya no nos lo parecen tanto.

  Recuerda, el miedo a conducir es emocional, no racional, y la manera que tenemos para vencerlo es informarnos y afrontarlo conduciendo.