Medicación en Niños

“Se niegan así (con la medicación) las variaciones subjetivas, los conflictos subyacentes, las estructuras sobre las que emerge el cuadro sintomático. El diagnóstico equipara y el tratamiento certifica el destierro de una escucha para el malestar del niño y el entorno familiar.” (Sammartino, 2007)

¿Por qué se le otorga tanta importancia a la medicación?

            La medicación responde a la concepción del cuerpo como máquina, la cual ha de funcionar del modo “adecuado”. Para conseguir este funcionamiento se confía en la ayuda externa, es decir, en la administración de pastillas. Al intentar conseguir este efecto milagroso por el cual todo malestar desaparece con un simple gesto (ingerir una pastilla), se obvian los factores socio-culturales del TDAH, así como la historia del sujeto, la dinámica familiar y las circunstancias que rodean al niño. En la intervención es imprescindible no apoyarse únicamente en la medicación, ya que los factores socio-culturales juegan un papel decisivo en el trastorno, el cual está íntimamente relacionado con lo que se considera patológico en cada lugar y época (Janin, 2012). Un ejemplo de esta dependencia socio-cultural del diagnóstico de TDAH se aprecia en diversos estudios transculturales. En Brasil, en 2003 se consideraba que el 17,1% de la población infantil tenía TDAH (Vasconcelos, 2003), mientras que en Bogotá, la cifra ascendía a 31% en 2005 (Talero Gutiérrez, 2005). Ambos estudios muestran que la idea de hiperactividad se asocia a la infancia, y que su consideración cambia en las distintas culturas. La manera en la que se educa a los niños influye en su comportamiento en los distintos grupos sociales. Así mismo, la percepción de la desatención e hiperactividad depende mucho de la escuela, ya que en algunas escuelas el porcentaje de niños con TDAH es significativamente mayor que en otras (Janin, 2012).

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            La medicación sirve para tratar a los niños considerados como “oposicionistas” a lo social, y así evitar preguntarse qué ha fallado. No se cuestiona cómo se transmiten las normas en la actualidad, ni la implicación de los adultos en el desarrollo de los niños. De acuerdo con Janin (2012), se podría plantear que el adulto no ocupa su lugar como el que dicta las normas en el entorno familiar, o que los niños se sienten desamparados por el falso poder que han recibido debido a la falta de normas claras. Estas son hipótesis y preguntas que surgen gracias al síntoma, y quedan obturadas si este es apagado repentinamente con la medicación. A través de la medicación se consigue una solución al problema rápida y eficaz. Sin embargo a través del cuestionamiento y el trabajo con los padres se podría conseguir un resultado más sólido y duradero. Con la medicación “milagrosa” se fomenta a su vez la conducta patológica del niño, ya que se promueve actuar sin dar tiempo a pensar, a no poder esperar, y a exigir una solución con urgencia. Desde la consulta se podría interpretar el uso de pastillas como la necesidad de llenar un vacío que el niño ha colmado con su hiperactividad. Por esta razón, y cómo se ha mencionado anteriormente, la medicación es recomendable sólo si los síntomas impiden el acceso al niño. La función de la medicación en este caso sería la de rebajar temporalmente la hiperactividad y así poder empezar la cura (Janin, 2012). Los niños en la sociedad actual parecen avocados a intentar llenar un vacío, ya sea con objetos o con desbordes motrices. Si el vacío no consigue llenarse, los niños se vuelven abúlicos y apáticos, expresando lo contrario a la vitalidad característica de la imagen de la infancia actual. La abulia y la apatía son las características de los niños “desatentos” de hoy. Por este motivo se mete en un mismo saco a los inquietos, a los tímidos y a los tristes. Todos pueden ser variables de TDAH, y la medicación es el conducto para adaptarse a las normas sociales de hoy en día: ser buen estudiante tener buen comportamiento (Janin, 2012).

Recientemente, la psicóloga Marilyn Wedge (2012) publicó un estudió sorprendente en el cual revelaba que en Francia el TDAH tiene una prevalencia mucho menor que en  Estados Unidos. “Mientras en Estados Unidos alrededor del 9% de los escolares han sido diagnosticados con Trastorno de Déficit Atencional con Hiperactividad (TDAH) y en Chile alrededor de un 5%, en Francia apenas un 0,5%.” (Wedge,2012). Se cree que el buen pronóstico de los niños franceses se debe sobre todo al uso de una terapia psicosocial, donde se considera al niño como sujeto, y se trata de cambiar su contexto. A su vez, trata de minimizarse el uso de medicación. En el caso del diagnóstico “desubjetivizante”, los niños quedan marcados para siempre en un momento crítico del desarrollo, influyendo en su constitución psíquica. Debemos plantearnos la responsabilidad de los profesionales con los niños. El etiquetar a los niños les impide construir su narcisismo e investir libidinalmente al mundo, ya que su lugar lo ocupa su “trastorno”. “En lugar de la esperanza, en lugar de ser alguien que va desplegando potencialidades, se es deficitario de entrada” (Janin, 2012). Al no escuchar al niño, este se ve obligado a comunicar su malestar a través de su movimiento. Si se atribuye su síntoma a causas neurológicas se elimina toda posibilidad de comunicación del niño. Por lo tanto, un niño triste no tratará de preguntarse qué le ocurre ni qué duelos está tramitando, sino que intentará dejar de estarlo con la mayor celeridad posible, para no cargar a los adultos (Janin, 2007).

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Ansiedad en Niños y Adolescentes

En la sociedad actual, resulta complicado compaginar nuestra vida familiar y personal con nuestra vida laboral. Si el ritmo que llevábamos en nuestro día a día es excesivo es probable que desarrollemos estrés. Este estrés puede afectar a nuestros niños y adolescentes.

El estrés es una respuesta que tiene nuestro organismo ante una situación específica que nos exige muchos recursos. Si no nos creemos capaces de afrontarla con éxito es probable que sintamos agobio, nerviosismo y que a la larga nos sintamos agotados.

La ansiedad surge cuando tenemos un estrés continuo en nuestro día a día. Por ejemplo, sentiremos estrés ante un proyecto que hay que entregar la semana que viene en el trabajo, y sentiremos ansiedad si todas las semanas tenemos proyectos importantes y con una fecha de entrega muy exigente.

Es importante identificar el estrés cuando surge para aprender a manejarlo de un modo que evite que llegue a cronificarse y a interferir en nuestra salud emocional. Las consecuencias más graves del estrés continuado y de la ansiedad son en niños y adolescentes son:

Si sientes que estas en un momento de mucho estrés no dudes en contactar con nosotros. Podemos ayudarte  Contacto

Ansiedad de Separación

  Muchos niños sienten ansiedad y nervios su primer día de colegio. Sin embargo, si este miedo se mantiene durante semanas y se da también en otras situaciones donde el niño se separa de sus padres, seguramente este desarrollando ansiedad de separación.

   La angustia de separación se manifiesta por llantos y rabietas por parte del niño cuando sus padres se van a trabajar o le dejan en el colegio. A veces incluso se preocupa porque a sus padres no les ocurra nada malo mientras estén fuera de casa. Este miedo suele darse en niños de entre 6 y 11 años, aunque lo más común es que se dé en niñas alrededor de los 9 años de edad.

   Para ayudar a nuestro hijo a vencer la angustia de separación es importante ayudarle a afrontar los momentos de separación con menos ansiedad. Para ellos podemos recurrir a a dejar a nuestro hijo solo durante un tiempo breve, para que se vaya acostumbrando y vea que sus padres siempre vuelven. También resulta útil crear un ritual para despedirse que le de tranquilidad y le haga sentir algo más en control de la situación. Además, es útil despedirse del niño estando alegres, para que no asocie la despedida con algo aversivo.

  Para evitar que la situación derive en una ansiedad más acentuada es importante contar con ayuda terapéutica. Contacta con nosotros, te ayudaremos Contacto

Miedos y Fobias en Niños

Un miedo es la ansiedad que sentimos ante un objeto o situación específica. En un inicio son adaptativos y nos ayudan a ser precavidos, evitando situaciones de peligro. Un miedo puede volverse irracional cuando nuestra reacción es excesiva comparada con la amenaza que supone el objeto o la situación. Por ejemplo, cuando salimos corriendo o no podemos entrar en casa porque hay un cucaracha en el suelo. El miedo también es irracional cuando afecta a nuestro día a día. Por ejemplo, si tenemos miedo al metro y no podemos desplazarnos por la ciudad. Cuando el miedo es irracional y excesivo se denomina fobia.

   En el caso de los niños existen miedos evolutivos que suelen ser transitorios. Aún así debemos estar atentos y no pasarlos por alto, ya que generan mucho malestar en nuestros hijos. Los miedos evolutivos son los siguientes:

0-2 años:

  • Ruidos fuertes
  • Extraños
  • Sitios altos

2- 6 años:

  • Fantasmas y  Monstruos
  • Pequeños Animales
  • Oscuridad
  • Colegio

6-8 años:

  • Médicos: sangre
  • Daño físico

8- 11 años:

  •  A la muerte
  • Al rendimiento académico

11 años- Adolescencia:

  • Al rechazo
  • Al Fracaso
  • A la relaciones interpersonales

 Para vencer un miedo o una fobia lo más eficaz es enfrentarnos a la situación, de un modo gradual y controlado. Por ello es recomendable hacerlo con la ayuda de un proceso terapéutico. Si tiene una fobia y quieres vencerla, no dudes en contactar con nosotros, te ayudaremos Contacto

Ansiedad Social en Adolescentes

La ansiedad social es el malestar y nerviosismo que se siente ante el miedo a ser evaluado negativamente por otros en una situación con otras personas. Esta ansiedad puede afectar a nuestro bienestar y a nuestra vida, ya que muchas situaciones de nuestro día a día son sociales.

   Los adolescentes están en un periodo crítico, donde la imagen y las habilidades para  relacionarse con los demás cumplen un papel muy importante en la autoestima del adolescente. Por ello, la ansiedad social es más común en este periodo.

  La ansiedad social surge porque la persona está preocupada por lo que dice y hace, pensando que los demás están evaluándola constantemente y que van a juzgarla duramente si comete cualquier error. Es decir, hay una autoevaluación constante y una meta perfeccionista que le hace ver que una supuesta equivocación es algo imperdonable.

   La manera de vencer la ansiedad social es a través del entrenamiento en habilidades sociales, así como un cambio en la manera de pensar sobre las situaciones sociales y una exposición a las mismas. Esto se consigue con esfuerzo y con apoyo. Llámanos, te ayudaremos Contacto