Preguntas Frecuentes

  1. ¿Es muy caro ir al psicólogo?

     De manera general, podríamos decir, que cada profesional pone el precio que considera oportuno acorde con el trabajo que realiza. En nuestro caso particular consideramos, además, que el acceso a la sanidad no es ningún capricho, si no una necesidad básica. Y por tanto, a falta de una cobertura completa por parte de la sanidad pública, debido a la saturación de los servicios de salud mental, y la falta de recursos y personal existente, los centros privados debemos garantizar, en la medida de lo posible, su accesibilidad económica para la mayoría de las personas, y poder suplir así esta deficiencia.

   El trabajo del psicólogo con el paciente no termina después de la sesión. El usuario no abona el precio de una hora de terapia, si no también todo el trabajo que hay detrás. Después de cada sesión el terapeuta analiza y organiza todos los datos extraídos, pone en conjunto toda la información conseguida hasta ese momento, reformula, si fuera necesario, los modelos clínicos establecidos hasta esa fecha sobre el origen y mantenimiento del problema del paciente, planifica las siguientes sesiones, incluyendo tareas para casa, y si fuera necesarios, diseña y crea nuevo material para su uso doméstico o en consulta.

  1. ¿Cual es el mejor tipo de terapia o la que mejor me viene?

   La mayoría de los terapeutas nos identificamos con un enfoque ecléctico, es decir, practicamos una psicoterapia integradora, aplicando, por tanto, las técnicas más adecuadas y con mayor respaldo científico, y las que mejor se adapten al paciente y su/s problema/as. Independientemente de la orientación de la que procedan. Por tanto es la terapia la que se adapta al paciente, y no el paciente el que se amolda al tipo de terapia u orientación que practica el psicólogo.

  1. ¿Es la psicología una ciencia? ¿Por qué se la considera como tal?

   La psicología, a pesar de lo que cree la cultura popular, está reconocida como una disciplina científica, e incluida dentro del bloque de ciencias de la salud. Pero, ¿Que significa exactamente que la psicología sea una ciencia? Pues bien, para que una disciplina sea considerada una ciencia debe cumplir una serie de requisitos: Debe tener un cuerpo teórico, o conjunto integrado de principios que organizan, explican y predicen ciertos acontecimientos (en la psicología existen distintas orientaciones, y cada una de ellas explica una porción de la realidad cognitiva y comportamental del individuo). Las predicciones que realiza una ciencia deben ser comprobables, es decir, hipótesis formuladas en base a datos objetivables (en el caso de la psicología la propia conducta, productos de esta, correlatos fisiológicos como tasa cardiaca o conductancia de la piel, respuestas neurológicas, etc.) y que puedan ser puestas a prueba mediante experimentación u observación.

   La psicología se ha esforzado en aplicar todos estos principios a su cuerpo de contenidos teóricos y prácticos. Logrando afianzar, por un lado, un grueso de teorías explicativas sobre la conducta, cognición, emoción y percepción humanas. Y por otro lado reunir un conjunto de técnicas terapéuticas de demostrada eficacia.

  1. ¿Hace falta tener un problema grave de salud mental para ir al psicólogo?

Las personas usamos a los psicólogos como último recurso. Pensamos que la psicología solo trata a gente con serios problemas, o graves trastornos.

   “Esperar” a que la situación empeore, o a sufrir un impasse, antes de acudir a un profesional, pensando que las cosas se solucionarán por si solas, con el tiempo, podría ser un error, así solo estamos evitando reconocer y enfrentar aquello que nos preocupa. Acudir al psicólogo es una manera de tomar las riendas de nuestros problemas y enfrentarlos directamente. Es una iniciativa valida que nos guía en dirección a la solución. La asistencia temprana, cuando sabemos que algo no está bien en nuestra vida, cuando atravesamos situaciones difíciles, o cuando simplemente vemos que lo estamos pasando mal, y que nuestro entorno no nos ofrece la respuesta que necesitamos, puede marcar una enorme diferencia. Podemos evitar desarrollar un verdadero problema psicológico, acortar enormemente el tiempo de terapia, y por consiguiente, el coste de la misma y simplificar el esfuerzo necesario para ambas partes.